Su padre, un ingeniero civil destinado en India, falleció en 1928, por lo que su familia se vio obligada a regresar a Gran Bretaña, trasladándose después a la isla de Corfú, Grecia, en cuyos parajes naturales, prácticamente intactos por entonces, se desarrolló la temprana afición de Durrell por los animales. Volvieron a instalarse en Londres a causa de la Segunda Guerra Mundial. En 1945 empezó a trabajar como ayudante en el Parque Zoológico de Whipsnade, (Reino Unido). Al año siguiente inició una serie de expediciones para capturar animales con destino a zoológicos, museos e instituciones dedicadas a la protección de las especies salvajes; viajó por lugares como Camerún, Guinea, Argentina, México, Paraguay, La Guayana, Australia, Nueva Zelanda o Malasia.
Animado y aconsejado por su hermano mayor, Lawrence (escritor de éxito y candidato al premio nobel de literatura en 1962), Gerald empezó a escribir relatos autobiográficos a fin de conseguir dinero con que financiar sus expediciones. Su primer libro El arca sobrecargada (1953) tuvo una excelente acogida y marcó el inicio de una prolífica carrera. Alcanzó gran popularidad con Mi familia y otros animales (1956), obra inaugural de su célebre trilogía de Corfú, continuada con Bichos y demás parientes (1969) y concluida con El jardín de los dioses (1978), donde combina humor, ternura y observación naturista.
En 1959 fundó un zoológico de la isla de Jersey, en el canal de la Mancha, como un centro pionero dedicado a la conservación de especies en peligro de extinción, reflejo de su compromiso con la protección de la biodiversidad.
A partir de la década de 1960, su presencia en programas y series de televisión contribuyó a difundir su labor y a concienciar al público sobre la necesidad de preservar la fauna salvaje.
En 1982, fue nombrado Oficial de la Orden del Imperio Británico, en reconocimiento a una trayectoria que combinó divulgación, ciencia y pasión por la naturaleza, convirtiéndolo en una figura clave en la historia de la conservación moderna.
Mi familia y otros animales es la divertida primera parte de la trilogía de Corfú, inspirada en los años que el autor pasó allí de niño con su familia "de sangre" -como Larry, el hermano excéntrico e intelectual y futuro autor del Cuarteto de Alejandría-, su madre y sus otros hermanos, Leslie y Margo.
-Y todo por tu culpa, mamá -continuó Larry con austeridad-. No nos deberías haber criado tan egoístas.
-¡Lo que hay que oír! -exclamó Mamá-. ¡Jamás hice tal cosa!
-Pues no pudimos hacernos así de egoístas sin una mínima instrucción -dijo Larry.
Me pasaba horas muertas en cuclillas o tripa abajo contemplando la vida privada de las criaturas de alrededor, mientras Roger, sentado a poca distancia, me aguardaba con aire resignado. De ese modo aprendí muchas cosas fascinantes.
Mamá había descubierto que, según su delicada expresión, Margo y Peter «se estaban tomando demasiado cariño». Como la familia se oponía unánimemente al ingreso de Peter en su seno, habría que hacer algo para evitarlo. La única aportación de Leslie a la resolución del problema fue la de sugerir que le pegásemos un tiro a Peter, propuesta que, por motivos que ignoro, no se tomó en serio. A mí me pareció una idea espléndida, pero éramos minoría.
Y nuevas incorporaciones: Spiro, el taxista valedor de la familia; Teodoro Stefanides, el doctor polímata; o Roger, su inseparable perro.
Desde las postrimerías del verano, y a lo largo del invierno suave y lluvioso que le siguió, el té en casa de Teodoro se convirtió en costumbre semanal. Todos los jueves Spiro me llevaba al pueblo, con los bolsillos reventando de cajas de fósforos y tubos de ensayo llenos de ejemplares. Era una cita a la que no habría faltado por nada del mundo.
Gerald Durrell consagró su vida a la investigación y protección de especies animales en peligro. El prólogo está escrito por su hermano Larry, el escritor Lawrence Durrel.
Club de lectura
No hay comentarios:
Publicar un comentario